5.17.2009

Silencio

Se apagaron la luces. De rodillas en medio de la pista, con la cabeza entre las piernas, no podía escuchar nada. Los oídos me zumbaba, y mis cabeza daba vueltas. El silencio era tan intenso que me dolían los oídos. No había nadie. No había nada. Me puse de pie, pero la escena era la misma. Se habían apagado las luces y estaba sola.
Por fin pude respirar tranquilas. Estaba sola; lo agradecí.
Me quede inmóvil sin saber que hacer, por primera vez estaba sola.
Y fue cuando me di cuenta...estaba sola... no sabía que hacer, nunca había estado sola, el terror me invadió, mi cuerpo comenzó a temblar, corrí sin encontrar una salida, buscando manos que me encontraran en el camino, pero no había nadie.
El silencio comenzó a taladrarme los oídos, no podía escuchar siquiera mi respiración entrecortada. Me detuve de golpe, me di cuenta que tenía los ojos cerrados; vacile un segundo, pero los abrí; estaba en nuestra habitación recostada en la cama; me incorpore poco a poco y me di cuenta que seguía sola.
Me volví a recostar y por fin pude respirar tranquila...No, no estaba sola, estaba conmigo,