10.16.2010

Maruca




Maruca mira por la ventana del cuartucho que comparte con otras nueve niñas, hace más de una año que la trajeron aquí; cuándo su madre se fue con el vago que abuso de ella. El cambio no le disgusto mucho, solo le incomoda el hecho de no poder salir a su antojo, porque aunque no salía mucho cuando estaba en su casa, en el orfanato no puede ni asomar la cara y eso le hace sentir en una prisión.

Durante las noches sueña que es una de esas mujeres que salen en las películas y que tienen mucho dinero, que pueden hacer lo que quieran sin que nadie les diga nada y que nadie las puede tocar. Pero sabe que es un sueño cuando siente las manos del velador que la recorren con lujuria y desesperación y que la estrujan. Porque aunque Maruca está llena de suciedad, como todas las niñas del orfanato, no se puede negar su gran belleza, algo inusual, pero llamativa; con sus grandes ojos negros, su pelo largo y lacio, su esbeltez que resalta las formas femeninas que comienzan a delinear su figura.

Pasan los meses y Maruca solo sueña. Sin embargo se llega el momento en el que decide saltar las miserables paredes del orfanato e irse, más por aburrimiento que por otra cosa. No sabe que hacer en las calles de la gran ciudad, pero realmente no le importa mucho. Camina, camina horas sin rumbo fijo. Al anochecer el frío y el hambre la hacen arrepentirse de su decisión pero esta demasiado lejos del orfanato, además regresar no es una opción, seguro que después de  fugarse así, si regresara le darían una tremenda paliza. Cuando el cansancio la comienza a vencer, busca alguna tienducha cerrada que le dé espacio disponible para sentarse y recargar la cabeza en la pared para poder dormitar.

“El George”, mira una y otra vez las fotos que ha tomado esa tarde, la chica que aparece en ellas es linda, no lo puede negar, pero no tiene encanto, además ha sido la misma de las últimas tres sesiones y seguro que ya nadie comprara un producto tan “quemado”. Decepcionado sale a dar una vuelta por la colonia, la zona no le gusta nada, pero desde que llego a la capital, años atrás, no tuvo más remedio que quedarse ahí, y así será hasta que no pueda hacer algo más de calidad, algo que no tenga que ver con el medio de la pornografía.

La noche es fría, ha llovido en días pasados y eso ha dejado una humedad que hace que el frío “cale hasta los huesos”, en eso piensa El George, cuando se tropieza con algo en el piso; bastante molesto voltea para ver que lo tiró, y para su sorpresa lo que ven sus ojos es una hermosura debajo de kilos de mugre. Una nena de doce años, con la faldita sucia y rota, que deja ver sus linda piernas, y un lindo busto debajo del suéter deshilachado.

Maruca esta enamorada, un ángel ha venido para sacarla del basurero dónde está, es justo como el muchacho de la película que vieron en el orfanato, solo que más bajito y flaquito, pero igualito de cara.

-Hay perdóname nena, no te quería lastimar, ¿Estas bien?, ¿Cómo te llamas?. ¿Dónde vives?¿Ya cenaste algo?                                     

Maruca lo mira con rostro de curiosidad y por fin después de un rato atina a decir:

-Me llamo Maruca, y no tengo dónde vivir, no he cenado y tengo hambre así que no estoy bien.

Ambos sonríen  y El George decide llevarla a cenar algo.  Entran en una cafetería mugrosa como todo lo demás en esa zona de la ciudad, pero esta bien, así no se dan a notar, bien parecerían un padre y su hija, de no ser porque El George no se ve tan grande como para tener hija de esa edad.

Mientras Maruca devora cuanto le ponen enfrente El George le cuenta que se dedica a tomar fotos a “estrellas famosas” y que a veces participa en películas, claro que  omite el detalle de que es pornografía. Por otro lado Maruca le cuenta de su vida en el orfanato, de como llegó ahí gracias a su madre que prefirió a su esposo que a ella.

Mientras Maruca cuenta su historia, El George no puede evitar pensar que la niña es muy linda, ni siquiera parece de su edad, pareciera dos o tres años más grande y no puede evitar imaginarla en su “estudio” posando para él. Eso sería un buen negocio seguro que con ella sacaría mucho dinero. De pronto se da cuenta de los pensamientos y se arrepiente, pero la espina a quedado en el pensamiento del muchacho. Por su lado Maruca sueña en que aquel hombre es su salvador y que puede hacerla famosa, se imagina llena de lujos y con vestidos hermosos como los de las muñecas de las tiendas de ropa.

-Oye, y ¿tienes dónde dormir?
-Si tuviera donde dormir no me hubieras encontrado durmiendo en el piso.
-¡Ah sí! Que tonto. Oye y...
-Si, me encantaría.
-Cómo sabes que te iba a pedir.
-Porque se ve que eres buena persona y no me vas a dejar que me quede a dormir en esa banqueta mugrosa, ¿O si? ¿Para dónde esta tu casa?

 Los días pasan sin que El George pueda sacar de su cabeza la idea de utilizarla para sus negocios, pero cada que se le ocurre se siente culpable.

Maruca esta entretenida con la televisión mientras El George toma una siesta, hay algo que no lo ha dejado dormir bien. Unos fuertes porrazos en la puerta hacen que Maruca brinque por la sorpresa y que El George despierte de golpe. Quien esta a lo otro lado de la puerta no espera a que le habrán y de un solo empujón la puerta cede. Un par de hombres de cara ruda y con aire peligroso entran, gritando y maldiciendo.

-¿Dónde estas cabrón?, ¡Hijo de tu puta madre!, Sal de una vez que te partimos tu pinche jeta si no sales.
-Espérate wey, que chigados te traes, porque entras así en mi casa.
-Mira pendejo, no te pases de la raya, hace más de una semana que te
estamos esperando con el trabajo, ya te pagamos y ni jale ni lana. No nos quieras ver la cara de pendejos, porque vamos a acabar mal.
-Es que no he conseguido modelo wey, están bien escasas, porque tu quieres algo de
calidad y ni modo que te pase a las putas de siempre.
-A mi me vale madres o me entregas el trabajo o te mueres cabrón, mira que me
estas haciendo quedar mal, y sabes lo que eso me encabrona.
-Mira pinche George como eres mentiroso cabrón, y esta dulzura quien es, pero si ve de primera y se ve que esta nuevecita, nada más porque es trabajo cabrón si no me la cogía ahorita mismo, ¡Pero si esta de campeonato!.
-No la chingues pero si es una niña y es mi prima, ¿cómo voy a hacer eso?.
-Pues agradece que no es tu hermana cabrón, porque ahí si que iba a estar feo el asunto.
-No mames, dame una semana más y te consigo unas buenas viejas.
-Mira cabrón, tienes una semana, pero si no es con esta, me tienes que conseguir algo mejor y eso si va a estar cabrón.
-Ya oíste putito. Adiós mamacita.

Han pasado dos días desde que le fueron a poner un ultimátum y El George esta muy nervioso, porque no ha conseguido alguien mejor que Maruca para posar en sus fotos, y el problema es que en el fondo no quiere encontrar a alguien mejor, quiere que sea ella.

Después de pensarlo toda la tarde decide hacerlo, necesita a Maruca.

-Oye mi Maruquita, tu me dijiste que querías ser actriz ¿verdad? Y si te dijera que yo te puedo ayudar a serlo
-¿De veras mi George?, yo pensé que jamás me ibas a decir eso.
-Pues es como te veía muy chamaca pues no sabía si ibas a querer o no.
-Pues claro que si, tu dime que tengo que hacer y yo mira que sin preguntar lo hago.
-Pues, mira, esa es la cosa, que a lo mejor no te vaya a gustar, porque necesito que hagas algunas cosas enfrente de mi cámara.
-¡Ah! ¿Entonces quieres que me ponga como las chavas de las fotos que tienes en el cajón del mueblecito que esta a un lado de tu cama?
-Bueno, pues, este, pues si, ya sabes, para tomarte fotos y que todos vean que eres bien aventada.
-Pero me va a dar pena, las muchachas de las fotos están bien bonitas, tiene unas chichotas y pus yo no tengo nada mira, estoy plana.
-Por eso no te preocupes, bájate la blusa, ahorita te arreglo y veras como quedas te vas a ver mejor que esas... chavas; si tu eres bien bonita. Mira no te preocupes que yo haré todo, tu nada más te vas a quedar tranquilita y si te pones nerviosa  o te da miedo me dices y le paramos, ¿Sale?
-Bueno, gracias mi George, como no fuiste tu mi padrastro.

Las últimas palabras de Maruca han dejado una rara sensación en el pecho del George, algo que no lo deja tranquilo mientras hace los arreglos para la sesión. Por más que piensa no sabe que es eso que siente, jamás en su vida ha tenido esa sensación como de calor y escalofrío al mismo tiempo que recorren su “espinazo”.

Todo esta listo, el escenario, las luces, la cámara y George solo espera a que Maruca salga del baño, con la ropa y las pinturas que le dio, para empezar. Cuando la ve se queda boquiabierto.

-¿Te gusta como me puse George? La ropa que me diste esta bien bonita, si hasta parezco estrella de cine, ¿Verdad?

El George no puede creer que es una niña a quien está viendo, con esa ropa de encajes, esa linda tanga roja y eso tacones, se ve hermosa, con un aire de puta, pero con cara de inocencia. Maruca se acerca al muchacho y le acaricia la cara. El no sabe que hacer, lo ha hecho muchas veces, pero esta vez esta paralizado, además es la primera vez que fotografía a una mujer tan joven, porque Maruca ya no es una niña, al menos no vestida así.

-Ven Maruquita, quiero que te acuestes en la cama; mira de lo que se trata es de que te pongas de diferentes maneras, pero cada vez con menos ropa.
-Bueno, pero tu me vas diciendo como, ¿si?
-Así boca abajo; nada mas levanta tus pompitas un poquito. Muy bien.
-¿De veras no me veo fea George? ¿Así o más arriba?
-Así estas de maravilla, una más en esta pose y cambiamos.
-Oye y esos viejos feos que vinieron el otro día van a ver mis fotos, porque me da mucha pena.
-No mi Maruquita como crees, solo la van a ver los que hacen las películas.

El George tiene que mentir, aunque le duele hacerlo.
Ha sido una sesión larga. Le ha  pedido a Maruca cuanta posición se le ha ocurrido: con ropa, sin ropa, en al cama, en el sillón, con las manos acá, allá, tocándose. Tantas fotos que con las ganancias vivirían bien durante un mes completito. Pero no nada más lo ha hecho por el dinero, lo ha hecho porque no quería que aquello terminara. Un dulce calor recorre su cuerpo y el conocido hormigueo en el vientre bajo le dice que la desea porque han pasado el limite, necesita tenerla.

Despacio deja su equipo a un lado y se acerca a la cama donde yace Maruca boca arriba con las piernas abiertas y las manos en el pubis aún sin vellos. Se quita la camisa y comienza a besarle el pie, Maruca salta por las cosquillas pero él insiste. Cuando le da el primer beso en la boca logra entender que es lo que siente en su interior, que es esa sensación en su pecho, eso que le recorre la espina dorsal, y se olvida de la moral, de lo bueno y lo malo, solo esta con Maruca, con su Maruca haciendo el amor. La trata con delicadeza, con cariño, la acaricia, y lo hace lento, no quiere lastimarla, quiere que ella lo recuerde bonito, ¡su primera vez con el George!.

El George mira al techo de su cuarto, Maruca duerme en sus brazos, al principio le ha costado un poco de trabajo, pero después ha podido hacerlo sin causarle tanto dolor. Pero esta preocupado, sabe que van a venir por el trabajo y no quiere entregarlo, lo que esa tarde ha pasado entre ellos dos, es solo cosa de ellos, nadie más tiene que verlo, porque además esa mujer, porque ahora es mujer, es su mujer y no quiere que nadie mas la vea.

Se ha cumplido el plazo de la semana y El George solo da vueltas de un lado a otro de la casa, esta de mal humor y bastante preocupado, no sabe que hacer, no tiene el dinero y no tiene el trabajo, quizás algunas fotos que guarda para emergencias le sirvan, pero eso va a ser muy difícil. Por su lado Maruca juega con una muñeca que George le dio como regalo después de que ella le entregara lo más valioso que tenía: Su confianza.

Como una semana antes, unos golpes fuertes se oyen en la puerta, pero esta vez no es necesario el empujón, pues El George se apresura a abrirla, no sin antes pedirle a Maruca que se vaya para su cuarto y que no salga para nada.

-Que pasó mi rey, ya me tienes mi encargo, y la chamaca chula, ¿dónde esta?
-La mande a la escuela, no me gustaba que estuviera de floja todo el día.
-¿Y eso pa' que le va a servir? si de puta ya ninguna se sale.
-Que te pasa cabrón no me la ofendas.
-¡Uy! que sensible me salió el putito, ¿oíste?
-Esta bien, no me importa que hagas con ella, ¿dónde están las fotos?
-Ahí están, en el sobre que esta en la mesa.
-Me quieres ver la cara de pendejo o que. Esta no es la chamaca, si se ve más usada que mi pinche carro. Dónde están las fotos que te pedí, te dije que si no era la niña tenía que ser algo mejor.
-Es que es lo que pude encontrar. No mames,  es solo una niña cabrón.
-A mí me vale madres, así fuera tu hija pinche pendejo, te dije que era lo que te iba a pasar si no me tenias listo el trabajo.
-No seas ojete dame unos días más.
-Pues que piensas que soy que o que, ni madres cabrón, ¿dónde están las fotos?
-Mira compa, lo que me encontré entre las mugres de esta pinche casa.
-No que en la escuela pendejo, ahora si vas a saber lo que es no cumplirme.
-¡No!, No le pegues por favor, déjalo, no le pegues a mi novio, déjalo en paz.
-Mira que linda tu niña, no que tu prima pinche culo, si ya te la chingaste ¿verdad? Mira tu, el que se daba golpes de pecho.
-Oye, pues si ya no esta nuevecita, pues ni modo, tendremos que probarla, enseñarle lo que es bueno, porque con este cabrón pues que carajos va a aprender.
-No la toquen hijos de su puta madre, si lo hacen algo los voy a matar. ¡Déjala, déjala!.
-Mira cabrón, yo hago lo que se me da la gana, y mejor cállate, porque si no te reviento el otro ojo y de paso el hocico pa´que te calles.
-Hazme lo que quieras pero ya no le pegues, déjalo en paz, mira, ya me estoy quitando la ropa, ¿así te gusta?
-Mira compadre, si ya lo trae en la sangre la muy putita. Ándele cuídeme a este pendejo no se vaya a querer pasar de listo, mientras le doy su repasadita a este bombón.
-Suéltala pinche puto, déjala, no te atrevas a hacerle nada.
-Mira cabrón ya me estas hartando, aquí te van tus buenas patadas para que se te quiten las ganas de no cumplirnos, después unos buenos cates en el hocico pa’que te calles.
-¿Que paso compa?, ahí esta la chamaca, esta rebuena, toda apretadita, y huele bien rico. Que paso, con este cabrón, si es pura masa sanguinolenta.
-Es que se quiso pasar de vergas y pues me lo tuve que chingar para que se le quitara lo machito. Bueno con su permiso déjeme llegarle a la nenorra.
-Mira cabrón, mejor dame las fotos, porque si no, te voy a dejar peor que mi compa, además, hemos sido buenos con ella mira que le puede ir peor, y tú lo sabes. Así que por que no la piensas bien, me das las fotos, te doy lo que haga falta de lana y todos felices y contentos, es más, te la llevas de vacaciones a la playa.
-Ya vez, que te costaba desde un principio, pero nos tienes que hacer enojar, cabrón. Ahí esta tu pinche dinero.
-¿Que compadre, tan pronto?.
-Hijole compadre, es que con esa zorra ni como aguantarse si esta re’buena.
-Bueno, ya nos vamos mi George, yo que tu iba corriendo a ver al bombón, porque se me hace que fui mucho hombre pa’ la nena y esta sangrando como cerdo en matadero.
El George se mueve lo más rápido que el dolor le permite hasta el cuarto donde yace su Maruca, pero a la mitad del camino la ve salir con la ropa rasgada y llena de sangre, con algunos golpes en la cara. Ella al verlo arrastrarse corre a su lado, se hinca junto a su amado y lo arrulla en su regazo.

-Ya amor mío. Sé que no fue tu culpa, es el precio que se tiene que pagar. No tienes que pedir perdón, ya te perdone, porque sé que tu me vas a recompensar, me vas a hacer famosa y cuando eso pase no me acordaré de lo de hoy, seremos felices, yo actuando y tu el fotógrafo de la artista más famosa del mundo. Shhhh, descansa, te hace falta. Si, cierra los ojos, cuando los habrás aquí estaré para ti. Te amo.