un fantasma de tu prescencia
aprisionado entre los hilos de una prenda blanca.
Aprisionado en mi pensamiento,
en mi deseo, en mi llanto
y en mi anhelo.
Y aunque fui yo quien lo dijo en voz alta,
no puedo seguir fingiendo:
Me haces falta
Estaba el pequeño Taiyari, en su banquita, dibujando sin cesar, y cantando una cancioncita. De pronto escuchó unos pasos que le die...
No hay comentarios:
Publicar un comentario