5.17.2009

Silencio

Se apagaron la luces. De rodillas en medio de la pista, con la cabeza entre las piernas, no podía escuchar nada. Los oídos me zumbaba, y mis cabeza daba vueltas. El silencio era tan intenso que me dolían los oídos. No había nadie. No había nada. Me puse de pie, pero la escena era la misma. Se habían apagado las luces y estaba sola.
Por fin pude respirar tranquilas. Estaba sola; lo agradecí.
Me quede inmóvil sin saber que hacer, por primera vez estaba sola.
Y fue cuando me di cuenta...estaba sola... no sabía que hacer, nunca había estado sola, el terror me invadió, mi cuerpo comenzó a temblar, corrí sin encontrar una salida, buscando manos que me encontraran en el camino, pero no había nadie.
El silencio comenzó a taladrarme los oídos, no podía escuchar siquiera mi respiración entrecortada. Me detuve de golpe, me di cuenta que tenía los ojos cerrados; vacile un segundo, pero los abrí; estaba en nuestra habitación recostada en la cama; me incorpore poco a poco y me di cuenta que seguía sola.
Me volví a recostar y por fin pude respirar tranquila...No, no estaba sola, estaba conmigo,

4.04.2009

La estrella

No eres la estrella más luminosa, tampoco la más bella o la más grande; eres particular, diferente entre las iguales, parecida entre las diferentes; y al mismo tiempo eres única; tu brillo es solo tuyo, tu forma y color son irrepetibles, tus irregularidades; a veces brillas especialmente, otras veces apenas eres visible, te confundes, te mezclas con las demás; a veces opaca, a veces deslumbras.

Cuando te observo despiertas diferentes sensaciones según sea tu brillo. A veces tu cambio de luminosidad me molesta; cambias a tu antojo, caprichosa y me dan ganas de no volver a levantar la mirada, pero cuando no estas, se siente el vacío, es como si el cielo nocturno, perdiera parte de su belleza, como si la demás estrellas perdieran algo de su brillo, como si algo se rompiera.

Y mis aguas internas fluyen con fuerza, buscando salida, haciendo una danza en nombre de tu ausencia.

Si nunca hubiera reparado en tu existencia, mi vida sería más o menos la misma, mirando con alegría los tintineos de las demás estrellas; seguro otra estrella no tan bella, no tan especial hubiera cautivado mi mirada.

Sin embargo una noche especialmente oscura, silenciosa, voltee a la parte más vacía del cielo, y te vi: una estrella, ni especialmente bella, ni especialmente grande; simplemente particular, con bellas irregularidades, con fascinantes cambios de brillo y de color, con caprichoso mimetismo; con especial particularidad; 

Esa particularidad que me impide dejar de voltear a verte, aún hoy casi ciega, que en una noche cualquiera, con uno de tus brillos caprichosos; me dejaste deslumbrada, y aunque no te pueda ver, te imagino, brillando como cada noche, en espera de poder ver tus colores otra vez.


4.02.2009

La puerta

Still there?...Preguntó pero no hubo respuesta. Se giró lentamente esperando encontrarlo aún de pie en el marco de la puerta. Esperó encontrarlo con los ojos llorosos. Suplicó que al terminar de girarse él corriera a abrazarla, la consolara, le dijera que no había pasado nada. Rogó a todos los Dioses que conocía, porque él dijera que todo había sido una broma, que la amaba como nunca, que su historia juntos apenas empezaba. Se giró demasiado lento, tanto que aquello le pareció irreal; era como un mal sueño. Tal vez al terminar de dar la vuelta despertaría y ambos descansarían abrazados en la cama. Y mientras se giraba la pregunta que acababa de decir resonaba en su cabeza. Aún flotaba en el aire el sonido de su voz y su corazón se iba helando; su respiración se detuvo. Aún no había respuesta. Cerró los ojos en un último intento evasivo. Estaba ya de pie frente a la puerta. Todo su ser se paralizo. Still there! Se repetía para sus adentros una y otra vez. Apretó la mandíbula, sus ojos comenzaron a llover, luchaba con el deseo, el deseo de muchas cosas. Abrió los ojos, su llanto no le permitía ver con claridad; se limpio el rostro; estaba sola...
Llevaba los puños cerrados, se sentía imponente;  no la soportaba más, los últimos meses habían sido los peores de su vida. Tener que estar siempre al pendiente de sus necesidades, de sus sentimientos, de su frágil equilibrio emocional. Al principio eso le había enamorado, pero ya no podía más, necesitaba respirar, necesitaba independencia; necesitaba dejar de cuidarla, la aborrecía por eso, por todo, pero lo que menos soportaba era su llanto; ese llanto chantajista que le hacía miserable, culpable, que lo desarmaba, que le impedía reprocharle nada. Su llanto era tan profundo, tan miserable, tan lleno de pena, de súplica, que él simplemente no podía contra eso. Caminaba rápidamente, quería dejar todo atrás, dejarla a ella, pero aún podía escuchar su llanto, sentía su tristeza, su desvalidez. Su paso se fue deteniendo, sus puños se soltaron, su cuerpo le dolía, su ser le dolía, su pecho le dolía, su mente, su cerebro; solo podía escuchar su llanto. Poco a poco se lleno de impotencia, de miedo, de culpa. Se detuvo en seco. No pudo evitar que la duda lo invadiera. Una punzada en el pecho terminó por decidir; corrió, corrió como nunca en su vida, solo quería abrazarla, decirle que la amaba, que la necesitaba aún más que ella a él, que su existencia le había hecho comprender la suya propia. Entró con desesperación,  gritaba su nombre, se detuvo en el marco de la puerta, era el último paso, el decisivo. Abrió despacio la puerta, estaba todo en silencio. Sin rastro de ella, de vida; como si nunca hubiera existido.

3.29.2009

Domingo

Los domingos son días lentos,
los minutos me pesan.
El sol avanza con flojera.
La gente deambúla por las calles
queriendo olvidar su miseria.
Las parejas se besan y abrazan,
pretendiendo amor eterno.
Los domingos, me pesa mi existencia,
mi cuerpo se resiste a moverse,
mi cerebro no se detiene.
Los domingos...
Simplemente no me doy cuerda.

3.28.2009

Últimas sílabas

Estas son las últimas sílabas que te dedico.
No quiero volver a saber de ti,
ya no te quiero,
ya no me importa que pase contigo,
no quiero saber si eres feliz,
no quiero volver a escuchar tu voz
ni soñar más contigo.
Estas son lás últimas líneas que te escribo,
no estaras más en mi pensamiento,
no te guardare mi último respiro,
ni serás en quien piense en mi lecho de muerte.
Estas son las últimas palabras 
que leeras de mi.
Tendré que pedirle perdón a Eyeruame,
una vez más no le he conseguido padre.
Tendré que decir a la Macaria
que su fan número uno, no la verá más.
Tendré que sentarme frente al monitor
a buscar a alguien más.
Por lo tanto, estas son las última frases que te dedico,
porque, no puedo volver a saber de ti, me duele,
porque ya no te quiero, te sigo amando,
porque ya no me importa que pase contigo, 
sino que siempre me preocupo de lo que haces,
porque no quiero saber si eres feliz con ella o con otra;
porque no quiero escuchar tu voz, pues no quiero llorar;
porque no quiero soñar que soy feliz a tu lado.
No estara más en mi pensamiento, 
porque siempre estas en mi corazón;
no te guardaré el ultimo respiro,
porque suspiro por ti;
ni pensaré en ti cuando muera, 
pensare en ti mientras viva.
Tendré que buscar a otro padre
para mi hija no nacida,
o guardarle luto de por vida.
Tendre que malcriar sola a mi gata.
Tendré que sentarme a escribir cada noche para mi.
Estas son las últimas palabras 
que estos dedos tembloros,
que este corazón ensombrecido,
que estos ojos llenos de lluvia,
que este manojo de sentimientos 
en que se ha convertido mi cuerpo;
te dedican.
Se acabo; solo Adiós.

3.26.2009

Cinco pasos

Quisiera decirte unas palabras, pero no sé cuales.
Quisiera susurrarte al oido que te amo, pero no sé cómo.
Quisiera que me dijeras que te importo, pero siento que me ignoras.
Está noche quisiera tantas cosas, imposibles.
Estás ahí, sentado a unos metros de mi, con tu vista fija en la pantalla, 
con tu respiración calmada, como si no pasará nada;
y yo, de pie a unos pasos detras de ti, con el corazón acelerado, 
sintiendo que el final se acerca.
Quisiera no tener miedo está noche,
miedo de perderte, miedo de ya no amarte, 
miedo de que nunca me hayas amado.
Te tengo miedo.
Está noche, estando descalza a unos metros de ti,
quisiera que el tiempo se detuviera, 
que jamás terminará de dar los cinco pasos que nos separan.
Quisiera no decirte nunca, que hemos terminado.
Esta noche, me muero porque me tomes entre tus brazos, 
me digas que no pasa nada, me beses, me abraces,
me hagas olvidar que está noche es el Adiós.
Está noche está comenzando,
y nosotros estamos llegando a nuestro fin.
Está noche, simplemente quisiera,
quisiera...

3.20.2009

Soledad

¿Has salido a caminar en esas noches en que todo está tranquilo?
¿Te has fijado como pareciera ser todo irreal?
Cuando salgo en una noche asi, siento que no soy yo, que no estoy ahí.
Cuando veo las estrellas y están tan quietas que parecieran lucecitas en el techo, me dan ganas de llorar.
Siento como si estuviera muerta, siento como si todo estuviera muerto.
Siento que es la soledad absoluta.
Me tiro al piso, a llorar.
No se escucha nada, ni los perros, ni los gatos, ni los autos a lo lejos.
Solo mi llanto seco. Ni siquiera hay  lagrimas que rueden por mis ojos.
Cuando salgo a caminar en una noche asi, siento que se me hiela el cuerpo, que se paraliza.
Y entonces, pienso en ti.
En tu sonrisa, en tu voz, en ese nerviosismo cuando hablamos.
Y poco a poco el calor vuelve a mi.
Cuando pienso en ti, no me siento sola.
Cuando pienso en ti en una de esas noches calladas, sin viento, ni estrellas tintineantes, simplemente me parece hermosa.

(para Zeruch)

2.17.2009

Catorce, catorce

Ayer el viento me regalo un globo.
Un globo rojo en forma de corazón.
Revoloteaba enfrente de mi, 
bailaba entre vehículos y remolinos.
Hasta que, con delicadeza, el viento lo llevó hasta mi,
lo dejó en mis manos,
y el globo lloró por perder su libertad.
Ahora es preso de mi,
preso en mi caja de metal.

2.13.2009

Noche oscura...

Que negra y hermosa está la noche.
Que bellas las pocas estrellas 
que la contaminación no puede esconder.
Que bella la luna amarilla a media vista.
Esta noche puedo respirar tranquila.
Está noche simplemente soy hermosa.
Y es precisamente en está noche 
que me puedo dar cuenta...
No necesito a nadie más que a mi nada humilde persona.

2.11.2009

De mentiras y otras cosas

En la mañana desperté, mi cuarto ya no estaba, no había muros, ni cama, ni mi horrible cuadro bicéfalo, en su lugar había margaritas y colibries volando. El cielo era morado, el césped se movía y susurraba en un lenguaje que no entendía. Me levante de la cama toro, y camine por un camino empedrado de rubíes. Una cueva gigante se acercó hasta mi y me tragó sin masticar. En su estomago había centenares de princesas y brujas. Me senté a platicar con una de ellas, pero no tenía boca, otra no podía oír y una tercera me ignoraba. Me cansé de escucharlas y de verlas, y con el cuerno de un unicornio rasgue el estomago de la cueva y me encontré en un lugar lúgubre, sucio, oscuro, con cosas en el piso, con olor a mugre, parecía que algún crimen hubiera ocurrido; me di cuenta que era mi cuarto.
En la mañana abrí los ojos y me di cuenta de que prefería estar en algún mundo inventado, a saberme respirando en mi cuarto vació; sin siquiera una huella de tu existencia. Cerré los ojos y soñé con margaritas y princesas. 

  Astronauta (Canción infantil)     Estrofa 1 Por el cielo, voy a volar, a volar entre estrellas, quiero viajar, quiero viajar. La luna bril...